Posibilidades Petroleras y Factores que limitan su desarrollo en la República Dominicana.
Escrito Por: Víctor D. Santos Suriel / Presidente de V/S Geo-Research, Ltd..
Evidentemente, la isla de la Hispaniola, compartida entre la República Dominicana y Haití, tiene uno de los mayores potenciales de hidrocarburos en las Antillas Mayores. Su posición geográfica la coloca entre las regiones del golfo de México y el norte de América del Sur, las dos regiones con mayores reservas de petróleo en el continente Americano y de las más productivas en el mundo. Condiciones geológicas y oceanográficas muy especiales ocurrieron durante el Cretácico (145-65 Ma) que permitieron la deposición y preservación de sedimentos con alto contenido orgánico que luego se convirtieron en la roca madre generadora de petróleo en estas dos regiones. En el Cretácico hubo más actividades volcánicas en el Caribe que en cualquier otro periodo, las cuales provocaron un aumento en la productividad de microorganismos en el Océano Atlántico.
La preservación de estos sedimentos con alto contenido orgánico en los fondos marinos está estrechamente asociada a ciclos de eventos anóxicos (agua de mar sin oxigeno) locales, regionales y hasta de carácter oceanográficos (Oceanic Anoxic Event, OAE). Se han reportado evidencias que el Océano Atlántico se convirtió en anóxico en una o varias ocasiones en el Cretácico. Todos los modelos paleo-tectónicos propuestos para explicar la evolución de la región del Caribe, coinciden en que la isla de la Hispaniola se encontraba presente en el medio de estas dos regiones productoras de petróleo cuando se depositó la roca madre generadora de estos yacimientos.
Sin embargo, evidencias directas que señalen la roca madre generadora de hidrocarburos del Cretácico en el norte del Caribe no han sido posibles de encontrar, pero métodos indirectos nos indican su presencia. En la República Dominicana desde el principio del siglo pasado se han producido más de 29,000 barriles de petróleo proveniente de los pozos de Maleno e Higüerito, en la provincia de Azua. También tenemos reportes de emanaciones de petróleo y gas en diferentes partes de la isla y en la plataforma submarina. Estas evidencias nos demuestran la probable existencia de uno o varios Sistemas de Petróleo (madre generadora-almacenadora-trampa) activos en el territorio dominicano. Análisis geoquímicos (Biomarker) de muestras de petróleo obtenidas de emanaciones encontradas en las aguas de la Bahía de Ocoa sugieren que la roca madre generadora de este petróleo se formó en el Cretácico Superior, lo cual lo hacen contemporáneo y, probablemente, fueron originadas por los mismos eventos geológicos y oceanográficos que dieron origen a las rocas madre generadoras de petróleo del Golfo de México y de Venezuela (Formación La Luna).
En los últimos 100 años se han perforado en la República Dominicana más de 70 pozos exploratorios de petróleo, algunos han producido petróleo y otros han mostrado indicios de la presencia de hidrocarburos.
El petróleo después de formarse en la roca madre generadora, emigra hasta encontrar una roca almacenadora cubierta por una trampa que no le permita seguir fluyendo. Es común que después de almacenarse en una trampa se cambien las condiciones geológicas y éste vuelva a emigrar de nuevo, pudiéndose repetir este ciclo varias veces hasta llegar a su trampa final. Las primeras perforaciones fueron realizadas en la proximidades de zonas de emanaciones naturales de petróleo, en trampas muy pequeñas a poca profundidad, ejemplo de esto son las zonas de producción de Maleno e Higüerito. A principio de la década de los 80 se perforaron pozos más profundos, en trampas muchos más grandes en diferentes cuencas sedimentarias, como en los casos del pozo Charco Largo en Barahona y del pozo Candelón en San Juan de la Maguana. Los resultados geoquímicos han demostrado que se ha llegado muy tarde o muy temprano a estas trampas en el proceso de generación-emigración-almacenamiento del petróleo. Nuevos estudios geofísicos sísmicos, así como la reinterpretación de otros antiguos, sugieren las presencias de varias trampas en las cuencas sedimentarias de este país, que no han sido probadas por las perforaciones y que muestran condiciones más óptimas para almacenar petróleo que las
trampas ya perforadas. Notablemente, la exploración de hidrocarburos en la República Dominicana ha marchado a pasos extremadamente lentos. En los últimos
4 años se han presentado al Congreso Dominicano varios proyectos de ley de exploración y explotación de hidrocarburos, que incentivarían esta actividad, lamentablemente, sin lograr su aprobación. Esto ha perjudicado tremendamente la promoción de los proyectos de exploración petrolera de esta nación, específicamente por la extremada lentitud del proceso de otorgación de los permisos de exploración y explotación de hidrocarburos como se contempla en la ley vigente, Ley 4532 de 1956.
Por otro lado, la creación el año pasado de nuevas áreas protegidas
con el Decreto 571-09, donde las áreas de mejores probabilidades de
encontrar petróleo en la plataforma submarina del sur de la isla, y las
más deseadas por las compañías de petróleo, fueron colocadas fuera
del alcance de la exploración. Es evidente que se necesitará trabajar
arduamente en la solución de estas dos adversidades para poder ofrecer
mejores condiciones que estimulen a las compañías petroleras a venir a
explorar y explotar hidrocarburos en la República Dominicana.
Posibilidades Petroleras y factores que limitan su desarrollo
en la República Dominicana.